Llevaba desde finales de mayo sin publicar un vídeo en YouTube, y hace poco volví a publicar.
Y manda huevos, porque salí de ese parón, llegando a la misma conclusión a la que había llegado un año antes, en abril del 2025, cuando cambié el formato del canal. Luego entenderás.
Verás, la edición de los últimos videos la había automatizado con Claude Code, y oye, ni tan mal. No tengo ni la habilidad, ni el tiempo, ni las ganas de ponerme a editar vídeos. Idem con las miniaturas. También las hacía con la IA, y algunas bastante guay.
Pero por culpa del parón, me había metido en un bucle mental, pensando cómo iba a publicar, qué temáticas haría, qué ideas quería transmitir… en lugar de ponerme a grabar.
Hasta que leí un email de Tim Denning hablando de un concepto que me pareció brillante, la plansturbación. En inglés, plansturbating.
Ya te lo mencioné en el ensayo de los cuatro pilares, pero por si no lo leíste, es como una mezcla entre planificación y masturbación. Satisfacerte pensando cómo vas a hacer las cosas, pero sin hacerlas.
Yo no soy una persona que planifique mucho ni que tenga mucha parálisis por análisis. Soy un doer de manual (cuando escribí este ensayo contando todo lo que he hecho en estos años como emprendedor, casi me entró ansiedad de la barbaridad de cosas distintas que he hecho). En cambio, con YouTube ahora me estaba pasando.
Aquel email de Tim me hizo clic. En ese momento decidí grabar el vídeo y publicarlo como fuese.
Me escribí cuatro tonterías en un folio para tener una especie de guion mental y le di al rec.
Simplemente conté lo que me apetecía grabar.
La misma conclusión, un año después.
En abril de 2025 publiqué un vídeo contando que apostaba por YouTube como canal principal de contenido, principalmente por dos motivos. No quiero una audiencia creada a base de formato corto, y el video, en formato largo, era de lo poco que todavía costaba fakeear, de hacer 100% con IA.
En aquel momento, ya veíamos vídeos cortos creados con inteligencia artificial por todas partes, prácticamente irreconocibles. Y las imágenes y los textos, ni te cuento.
Y estaba claro que solo podía ir a más. Hoy en día hay vídeos de cinco, seis o siete minutos en los que yo no sabría distinguir 100% si está generado con IA o no.
Además, YouTube se ha profesionalizado de tal modo que hay vídeos que parecen auténticas obras cinematográficas. Si te metes en el nicho del entretenimiento, lo verás. Es una locura.
Pero en otros sectores como el desarrollo personal, las finanzas o el marketing, la gente no se queda atrás. Hay videos con unas ediciones tremendas, cuyo creador invierte miles de euros en cada video. Sí, miles.
Por tanto, hay que diferenciarse, en este caso con videos más naturales y reales, que no se pueden fakeear, que no huelen a IA.
Vamos, la misma conclusión, un año y medio después.
Eso sí, tienes que tener claro cómo quieres ganar dinero con tu canal.
Yo no quiero ganar dinero por publicidad en YouTube. No voy a tener patrocinadores. Mi canal es de marca personal, y es un canal para mi negocio. Para mí, que es lo mismo.
No quiero montar una empresa con 20 trabajadores, no quiero depender de una marca que me pague por hacer algo.
Quiero vender los productos y servicios de mi negocio unipersonal. Quiero que sea un negocio ligero y cada vez más rentable, tanto en dinero como en tiempo.
Por tanto, el canal solo tiene dos objetivos:
Que más gente me conozca.
Que los que ya me conocen me conozcan más y decidan trabajar conmigo.
No necesito miles y miles de visualizaciones, ni mucho menos millones.
Necesito una cámara y algo que contarte que te pueda resultar útil.
Este tipo de videos me diferencia de los demás, y además, son rentables para mí, en tiempo y en dinero. Los grabo y publico relativamente rápido, me consumen menos carga mental y, además, no necesito un editor. ¿Podría seguir con la edición automática con Claude Code? Sí, pero cada vez veo más canales así.
Vamos a probar así, y sacaré conclusiones en unos meses.
El mejor anuncio de mi vida
En el Black Friday de 2024 hice una campaña de anuncios en Instagram para captar suscriptores para mi lista de correos.
En algunos casos estaba consiguiendo leads por 1 € o menos, y eso en mi sector (el marketing) es un regalo, ya que es uno de los nichos más caros que hay. Los suscriptores te cuestan entre 5 y 10€, fácilmente.
Bueno, ¿pues sabes cuáles fueron los anuncios que mejor funcionaron? Los estáticos.
Nada de video supereditado con un gancho visual megarival.
Mi anuncio era una especie de papel en blanco, simulando un papel de máquina de escribir, con un texto bastante bueno y ya está. Aquí lo tienes:
No tengo pruebas, pero tampoco dudas, de que este anuncio funcionó tan bien por dos motivos:
El copy creo que es bueno. Los números así me lo confirman.
Lo lancé en la red social más visual del mundo; por tanto, llamaba mucho la atención.
El segundo punto es importante.
Este anuncio llamaba la atención porque habíamos (hemos) saturado Instagram de vídeos. Todo el mundo publicando reels y anuncios muy similares, y de repente aparecía un papel con un texto.
He hablado con gente que se dedica a la publicidad digital y me siguen contando que, en muchas ocasiones, una simple creatividad estática les funciona mejor.
Con los vídeos largos en YouTube creo que pasará algo parecido. Al más natural, menos preparado, con poca edición, creo que también puede llamar la atención entre tanta superproducción.
Ojo, no estoy diciendo que se me haga viral un video de este estilo. En mi caso, tener un viral es casi imposible; no hablo para mucha gente, mi negocio es nicho, pero es que tampoco lo pretendo.
La distancia entre tu cliente y tú.
Pero hay algo más a lo que le doy vueltas con esto de la edición.
Si yo hago unos vídeos con una producción tremenda, a lo mejor mi cliente potencial siente cierto rechazo. Quizá no puede invertir 500 pavos en editar un vídeo, o no tiene la habilidad ni el tiempo para hacerlo.
Me da la sensación de que puede pensar algo como: “Hostia, este tío tiene alcance porque puede invertir y yo no.”
Y eso se puede convertir en una barrera.
En cambio, ver a alguien explicarse delante de una cámara, con cuatro cosas apuntadas en un folio, está al alcance de todo el mundo. Si a mí me funciona, puede funcionarle a más gente y la barrera mental se rompe.
A mí la inteligencia artificial me encanta. Soy un friki de todo esto.
Mi negocio no podría funcionar tan bien como funciona hoy en día sin acceso a esta tecnología. Y estoy aplicándola con clientes que ven cómo, con cuatro cosas, les cambia la película del negocio.
Hablo de clientes, tanto de mis servicios como de mis formaciones, que están haciendo en minutos tareas que antes les llevaban días.
Contestar correos, investigar competencia de sus clientes, controlar la facturación, responder mensajes directos, prospectar clientes potenciales… y un largo etcétera.
Pero con el contenido, creo que la conexión humana nos va a llamar cada vez más porque cada vez la tenemos menos.
Llevo años viendo lo que pasa cuando una comunidad online incorpora una parte presencial.
Lo que más valora la gente es tocarse, abrazarse, charlar, tomarse un café juntos. Sin una cámara de por medio.
Con el contenido creo que va a pasar algo parecido.
Esto con el video… ¿Pero y el contenido escrito?
Pues verás, el contenido escrito es mucho más fácil de replicar con inteligencia artificial. Y aunque a la mayoría se le nota cuando escribe algo con ChatGPT (el uso del punto y coma, los guiones largos, las estructuras del “no es que esté roto, es que…”), se puede escribir algo muy bueno sin que parezca basura de IA.
¿Cómo? Principalmente cuando la materia prima es algo escrito o creado por ti, pero eso es otro tema.
La cosa es que podríamos pensar que ya no tiene mucho sentido dedicarle tiempo a escribir, pero…
A mí me sigue apeteciendo hacerlo.
Cuando uso la IA para crear contenido desde cero, no acaba de tener mi voz ni de usar las palabras exactas que yo quiero que use.
Prefiero dedicar mi tiempo a crear un buen contenido que luego sí pueda republicar con inteligencia artificial.
Por eso Substack creo que es el equivalente de YouTube, pero en escrito. Contenido largo, algo más profundo, y no un maldito short de 20 segundos, o solo una note (o tweet) en la que no puedes explicar ni dar contexto de nada.
Aunque el mundo (políticos, personas, publicidad, empresas…) quiera que nos movamos entre blanco y negro, la realidad es que la vida es una maldita escala de grises, y eso no se puede explicar en un short, un reel o un tweet.
Un abrazo postal
Fran Lledó
PD: ¿Qué llevas tiempo plansturbando?



