Hay una idea sobre la que he reflexionado, escrito, hablado y leído muchas veces, y es que el desarrollo personal y profesional van de la mano. En mi caso no puedo estar más de acuerdo.
Si echo la vista atrás y miro cuándo empecé a interesarme por el desarrollo personal o, simplemente, por mejorar aspectos de mi vida, como podrían ser la nutrición, el deporte, la salud, la psicología, mis actitudes, coincide a la perfección con el momento en el que empecé a interesarme por temas de emprendimiento, sobre cómo lanzar mi negocio o, luego, sobre cómo ir mejorándolo.
Entonces no puedo estar más de acuerdo con esa afirmación, la verdad.
Nada me ha impulsado más a mejorar mi faceta profesional, y diría que incluso a ganar más dinero, que trabajar mi faceta personal. Y viceversa.
Temas personales como el deporte me ayudaron a ser constante cuando arranqué mi negocio.
Hablemos de la constancia.
Te pongo un ejemplo. En mis años mozos, me preparé para deportes de larga distancia. Corrí ultra trails, corrí maratones… y eso, en cierto modo, me preparó para, cuando dije que iba a enviar un email al día, hacerlo.
O cuando he dicho que iba a publicar un vídeo de YouTube cada semana, hacerlo. O cuando me han tocado épocas de trabajar muchísimo más de lo que me gustaría o de lo que tenía ganas, hacerlo.
Y al revés igual.
Por ejemplo, ahora que estoy practicando un deporte que no me gusta mucho, como es el trabajo de fuerza en gimnasio, el hecho de llevar seis años con mi negocio, ser constante, trabajar en él y hacer cosas que no me gustan, pero que son necesarias para que mi negocio sea mejor y más rentable, me hace valorar más, o ver con mejores ojos, el hecho de trabajar también mi parte física en un gimnasio, sabiendo que los resultados vienen a muy largo plazo.
En el gimnasio, y con una genética como la mía que deja bastante que desear, cuesta mucho ganar músculo, pero mucho. Y, por contra, me cuesta muy poco perderlo.
Pues la constancia en cosas que no me gustan de mi negocio me da fuerza para aguantar y pensar en el largo plazo en este también.
La capacidad de foco
Otro paralelismo lo veo en la capacidad de foco, en la capacidad de atención. Ambas son claves en ambos casos.
El fin de semana pasado estuve en un retiro de meditación y mindfulness, que organizamos una vez al año en la Escuela de Eudemonía. La EDE es una pata de la Fundación que mis amigos Pablo y Vero han puesto en marcha, y somos una comunidad de personas que buscamos lo mismo. Vivir mejor. Ya está.
Bueno, pues una de las cosas que hacemos durante el año es este retiro para trabajar nuestra atención, nuestro foco. ¿Por qué? Muy sencillo:
Tenemos la atención destrozada. Es increíble.
Y tanto en la vida personal como en la vida profesional, saber focalizarte en lo que tienes que focalizarte y prestar atención a las cosas importantes es vital.
Tanto en el aspecto personal como en el profesional, nos enfocamos muchas veces en cosas que no tienen ningún tipo de sentido, que no tienen ninguna importancia y que realmente no tienen casi ningún tipo de impacto en nuestros negocios o en nuestra vida personal.
Y, en cambio, nos cuesta mucho quitar ese ruido de nuestra cabeza, porque tenemos la atención muy fragmentada y no sabemos dirigirla. También me doy cuenta de que cada vez nos cuesta más también entrar en esos estados de flow que seguro que alguna vez has experimentado, y que desgraciadamente, es muy posible que cada vez los estés experimentando menos.
Ah, y que quede claro. Cuando hablo en plural, o te hablo a ti, realmente hablo de mí, jajaja.
Por ejemplo, una de las dinámicas en el retiro fue pintar un mandala, una actividad que hacía un año que no hacía (la última vez que pinté un mandala fue en el retiro del año anterior).
Es una actividad sencilla que te obliga de algún modo a focalizarte en pintar el mandala y punto, no hacer absolutamente nada más. Al menos esa era la propuesta de los facilitadores, y joder, sí funciona.
Me quedé absorto haciendo algo que tampoco es que me guste mucho (pintar). Se me pasaron 30 minutos volando y me di cuenta de cómo mi cabeza lo agradeció.
No pensé en el trabajo, no pensé en mis hijos, no pensé en nada más que en colorear el mandala.
Estoy seguro (y juraría que la neurociencia habla de esto y seguro que lo demuestra, aunque yo no tengo ni zorra idea) de que esta es una gran forma de entrenar tu mente y tu atención de forma deliberada, y por tanto, esto tiene una transferencia brutal a tu vida profesional.
Una preguntita sin importancia
Durante el retiro, otra forma de enfocarnos en algo durante un largo periodo de tiempo fue mediante las preguntas.
Hacíamos una meditación guiada por Enrique o Guillermo Simo (si no los conoces, deberías), y luego nos lanzaban una pregunta sobre la que teníamos que reflexionar. Era magnífico. Un tiempo para ti solo, en el que solo tenías que pensar en eso.
Todas esas preguntas las podríamos reescribir en una sola. Una preguntita sin importancia:
¿Cómo estoy viviendo mi vida?
El problema es que esta gran pregunta es muy complicada de abarcar; por eso Pablo ha diseñado un test de 10 preguntas sencillas, que te llevan a tener una visión muy clara y sincera de cómo estás viviendo tu vida.
El test es gratis y puedes hacerlo aquí:
Cuando lo hagas, recibirás una puntuación y verás claramente qué faceta de tu vida debes mejorar y cómo hacerlo.
Si intentas hacerlo todo
Otra cosa en la que para mí tienen un paralelismo tremendo entre ambos mundos (y ahora que estoy haciendo cambios en mi negocio lo veo clarísimo) es que la complejidad no escala y la simplicidad sí. Luego te lo cuento mejor, pero antes, veámoslo en la faceta personal con un ejemplo.
Si intentas mejorar tu vida, desarrollarte personalmente e intentas modificar o mejorar a la vez tu físico, tu capacidad mental, tus inversiones, tus finanzas… es muy complicado; la vas a cagar. No podrás hacerlo todo con la misma energía, y te frustrarás (lo sé porque le ha pasado a un amigo… jajaja).
Es muy habitual querer empezar a ahorrar, a invertir, a ir al gimnasio, a comer mejor y, por supuesto, de forma constante, sin fallar… Ah, y meditar, claro. Meditar todos los días sin falta.
Mira, si intentas hacerlo todo a la vez, no vas a conseguirlo. En uno de los temas fallarás, y tu castillo de naipes se desmoronará.
Es infinitamente más fácil escalar tu desarrollo personal con simplicidad. Pones foco durante los próximos dos meses, tres meses, en el entrenamiento; luego en las finanzas; luego en... Y así poco a poco vas añadiendo habilidades o mejoras en tu software mental.
Con los negocios es igual.
El año pasado fue mi mejor año con diferencia. ¿Sabes por qué? Porque tenía un producto principal y lo vendía siempre que podía. Algo muy simple.
Este año complejicé mi negocio con más productos, más lanzamientos, más cosas… ¿Imaginas el resultado, no? Efectivamente, estoy facturando menos y, además, lo peor, con sensación de lío mental durante toda la primera parte del año.
Por suerte, este verano me ha servido para reflexionar mucho sobre esto y voy a hacer una especie de camino a la inversa. Quédate con esto. Tatúatelo en tu piel. Hazte un póster para tu habitación y para el despacho.
La simplicidad escala, la complejidad no.
La ley de Pareto aplica.
Y la última comparativa que me gustaría hacer entre el desarrollo personal y el desarrollo profesional es que, como en todo en la vida, la ley de Pareto aplica. Este tío era un puto genio.
Siempre, el 20% de las acciones nos dará el 80% de los resultados. Es que no falla nunca, macho.
Y esto va ligado con lo que te acabo de decir: la simplicidad escala, la complejidad no.
Cuando tú quieres mejorar tu comida y tu nutrición, el 20 % de las acciones te dará ese 80 % de resultados. No tienes que buscar no sé cuántos suplementos, no sé cuántos alimentos, superalimentos, una dieta compleja, que si ayunos intermitentes, que si ayunos de 48 horas.
No. Céntrate en comer comida real y la cantidad que te toca. Ni más ni menos.
Aprende qué son los macros, aprende cuánta proteína tienes que comer al día para poder crecer músculo, o perder grasa, o lo que quieras que sea tu objetivo, y come comida de verdad, no comas ultraprocesados. Ya está. Con eso ya tienes el 80 % del beneficio de la mejora de tu nutrición.
Si hablamos de temas de mindfulness, meditación, lo mismo: para tener el 80 % de los beneficios, lo único que tienes que hacer es meditar 10 minutos al día, ya sea meditación guiada o en silencio, y ya está. No te rayes con técnicas más complejas ni cosas más extrañas. Solo eso.
Con los negocios pasa exactamente lo mismo. El 20 % de las acciones me va a dar el 80 % de resultados. El 20 % de mis productos o servicios me han dado a lo largo de estos años el 80 % de mis facturaciones.
En muchos negocios, el 20 % de clientes da el 80 % de la facturación (aunque esto no sea muy sano para tu negocio).
El 20% de las publicaciones en redes te traerá el 80% de los clientes potenciales. El 20% de los canales de captación te traerá el 80% del tráfico. Y podría seguir así hasta la saciedad.
Y acabo con un resumen:
Sé constante, enfócate en lo importante, simplifica las cosas, y aplica la ley de Paretto.
Nada más.
Un abrazo postal,
Fran Lledó
PD: ¿Cómo estás viviendo hoy tu vida? Si quieres saberlo, aquí tienes el Eude-Score:


